En vista del éxito atronador que estaba teniendo mi blog sobre Hello Kitty, junto a mi falta de tiempo para contaros a todos mis aventurillas en la bella Irlanda, he decidido reconvertir mi blog en un diario personal sobre este viaje.
El título inicial de este blog era “Kitty follen”, confieso que me gustaba demasiado como para cambiarlo, por lo que me vi obligada a adaptarlo a las nuevas circunstancias.
Espero que no sea cierto eso de que los comienzos malos sólo pueden dar lugar a finales trágicos. En realidad supongo que las cosas no están yendo tan mal.
El inicio de esta aventura empezó justo antes de navidades. Atrapada en un trabajo aburrido, que no me llenaba, pero que era cómodo y que me aportaba una mínima remuneración que a penas me permitía ir tirando, me sentía entre la espada y la pared, no estaba contenta, pero no me atrevía a cambiar las cosas…y me daba miedo encasillarme del todo allí (sí lo sé, soy la reina del drama).
Así que esta oportunidad llego como una luz al final del túnel...Hice las maletitas, le mande 12 kg de cosas por MRW a mi mamá, le deje otros 20 kg de cositas a mi novio para que me las mandara por correos a Cork (si no tienes prisa por que te lleguen las cosas, vamos que si puedes esperar 10 días, mandar 20 kg por correos a otro país de la UE te puede salir por unos 50 euros).
The sweet - sweet home
Busque piso por Internet muy duramente y me planté aquí, sola, sin conocer a nadie, con una maleta, el ordenador y una bolsa del Dutyfree, en donde lleva un montón de cositas escondidas para que no me cobrasen sobre peso en Ryanair.
Ahora vivo en un apartamento muy céntrico, a 5 minutos de la calle principal (San Patrick Street), al ladito de un puticlub pequeñito y muy popular, por lo visto, en la ciudad. Es el principal recurso que tengo cuando no soy capaz de volver a casa: sí pregunto por el nombre de mi calle a nadie le suena, pero si les ayudo un poquito con el nombre del puticlub en seguida todos los hombres sonríen y me indican, de hecho me acompañan casi hasta la puerta…el día que llegue, cargada hasta los dientes, cogí un taxi en el aeropuerto para ir hasta mi nuevo hogar, intente explicarle al taxista a donde iba, es más incluso le enseñe un papelito que me había escrito con mi dirección, pero no fue suficiente hasta que le dije el nombre del Puti. Él se puso muy contento, yo en aquel momento no sabía porque. Llegamos a mi casa, me bajo la maleta del coche y me la dio. Cerro el coche y me la quería llevar hasta dentro del Puti…yo creo que porqué pensaba que había venido para trabajar allí…yo tiraba de la maleta y le decía que al Puti no íbamos, jajaja, que íbamos a una fábrica de enfrente en donde yo había quedado con una amiga (era cierto, mi compañera de piso iba a bajar a buscarme allí)….
El apartamento es muy riquiño, pequeñito y limpito. Lo único malo es que es un poco frío.
Cork huele exactamente igual que Londres, bueno o a lo que a mí me huele Londres, a fritanga y especias. La calle principal podría parecer perfectamente cualquier zona de Londres, los edificios son muy bajitos y de colores. Los irlandeses son súper amables, la gente te mira por la calle y te sonríe así sin más, sin conocerte de nada (que si eso te pasa por ejemplo en Madrid piensas una de dos o que la persona está zumbada o que está planeando matarte), y te ayudan si te ven perdida, vamos que en general son súper majos.
El alcohol
También son bastante borrachones, por ejemplo el primer día que llegue fui a las 10.00 dela mañana al Pennis a comprarme unas toallas y unas bragas (tuve que abandonar mi ropa interior y mis toallas en Madrid porque no me cabían en la maleta) de repente entro un señor muy borracho que cogió una bolsa del Pennys (el Pennys es lo mismo que el Primark de España) y empezó a llenarla de patuquitos rosas que había dentro del típico cajoncito que hay con las cosas de oferta. Fue metiendo uno por uno hasta que la bolsa iba a reventar, a todo el mundo que le miraba le preguntaba si querían unos patuquitos rosas, y cuando le decían que "no" se ponía súper triste. Luego, como si fuera un enanito del bosque, empezó a arrastrar la bolsa por el suelo e iba andando todo contento con su tesoro, imagino que hasta que se topo con el guarda de seguridad.
El acento
The irish people tienen un acento imposible, de hecho creo que es en el único sitio en donde me podría haber pasado lo siguiente:
- Entre a un Burguer King a pedir un café y un bollo, y le dije a la señora, “quiero un desayuno tipo 2 sin la hambuerguesa”, y ella me dio dos hamburguesas con bacon…la comida y la merienda…en fin.
Algo similar me podía haber pasado cuando fui a comprarme la tarjeta de móvil irlandesa, probablemente la chica quería regalarme algo, pero como yo no lo entendí, me dio por imposible. Ella sólo me decía ¿10? Blababbala yeahhh yaaa, ¿20? Blablablabla yeahhhh yahhh, ¿50? Blablabla yeahhhhh yahhh, a lo que yo conteste: - Ok (me dieron ganas de decirle you too, just in case…pero bueno, me contuve).
Mañana empiezo a trabajar ya os contaré.
domingo, 1 de febrero de 2009
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